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Bienvenidos al "blog de un jugador". En él realizo descripciones detalladas de una buena variedad de videojuegos. Todas estas descripciones son obra propia y no copiadas de ningún sitio, aunque para ilustrar en algunos de ellos imágenes me he visto forzado a copiarlas de otro sitio.

sábado, 18 de abril de 2015

ÓRDAGO

¡Envido!. ¡Envido más!. ¡ÓRDAGO!. Así es, voy a hablar de un juego de mus llamado “Órdago”. Un juego que no destaca por sus grandes animaciones y su banda sonora, pero sí por sus carismáticos personajes (que nunca pasan de moda) y el humor tan característico que nos va a acompañar.
Para empezar estaremos en una pantalla principal en la cual tenemos el torneo, un listado de todos los personajes y, en la parte inferior, un último nombre de color verde que representará al jugador. Esto es 100% modificable, aunque suele convenir dejar escrito “Nombre” al principio del relato y acto seguido escribir nuestro nombre para que quede puesto en el juego.

El resto de líneas podemos rellenarlas a gusto del consumidor, y escribir que somos el mayor portento del mus que nunca haya conocido o todas las paridas que queramos; a excepción del nombre nada más va a ser relevante, aunque bien podemos usarlo cómo contador para saber cuantas victorias o derrotas hemos acumulado.

Mirando a los distintos personajes podemos apreciar cómo en sus textos expresan su personalidad o su manera de jugar. Algunos como el marqués o el alcalde que usan influencias para ganar, mientras que el “tonto’l pueblo” que ganó un órdago con 3 pitos siete.
Si pulsamos el la tecla de “intro” en alguno de ellos jugaremos a 3 o 5 juegos (se puede elegir pulsando derecha/izquierda) una partida teniendo como compañero al personaje seleccionado y de rivales dos al azar, en una partida completa a 3/5 juego del clásico mús.

En el caso del modo torneo, jugaremos uno de los distintos torneos que el juego nos pondrá delante; así de forma aleatoria tenemos el torneo del Pedrisco, el torneo de la chica o el torneo de bolo, por ejemplo. Los nombres son meramente estéticos, dando la sensación de que cada día jugamos en un torneo distinto, pero el torneo como tal es siempre el mismo método.

Al pulsar se nos elegirá un personaje de forma aleatoria para ser nuestro compañero y el resto de personajes emparejados entre si. Habrá que vencer a nuestros rivales para clasificarnos para la final; y ahí derrotando a los otros finalistas para ganar el torneo. No hay nada que indique en cuantos torneos hemos participado o ganado, pero puesto que el punto es más el hecho de jugar eso no importa.
El juego en si se rige por las reglas del mus. Así que empezando desde el principio lo primero que vemos por pantalla es un cartel que dice “mus corrido y sin señas”; que quiere decir que no se puede hacer señas a nuestro compañero para indicarle las cartas que tenemos. Esto si podremos hacerlo en partidas posteriores.

Para empezar se reparten 4 cartas a cada jugador. Entonces entramos en un momento inicial en la que los jugadores deciden si quieren mus o no. Si los 4 jugadores quieren mus entonces cada uno decide con cuales cartas se quedan y cuales descartan para robar tantas como se deshicieron. Si uno de los jugadores no quiere mus ninguno podrá cambiar las cartas. Es posible pedir mus continuamente, y sólo se detiene cuando uno “corta el mus” (que no quiere que haya más cambios de cartas).

Entonces llega las distintas fases, siendo la primera la de la “Grande”: Por orden (dependiendo de quien repartió las cartas en la partida) se decide si se decide “envidar” (apostar 2 puntos) o pasar. En el caso de envidar un jugador y los 2 rivales pasar ese jugador gana un punto, y en el caso de “verlo” esos 2 puntos quedan en modo “espera”, ya que no se sumarán hasta el final de la partida.
Es posible envidar aún más (añadiendo más puntos de apuesta) o el órdago, que sería un todo o nada (ganar o perder la partida automáticamente). Si los 4 jugadores pasan habrá 1 punto que se queda en modo espera hasta el final de la partida.

Para esta fase lo más importante es tener reyes o treses (sin importar el palo), lo que significa que si hemos apostado y al final se descubre que tenemos 3 reyes/treses y el rival sólo 2 nosotros ganaríamos la apuesta para la fase de la “Grande”.

La segunda fase es la de la “Chica”. El proceso es el mismo solo que ahora se compararía las cartas más pequeñas, esto es, ases y doses, valiendo ambos lo mismo. En el caso de que ambos jugadores tengan el mismo número de ases/doses, se compararían la siguiente carta más baja (esto es lo mismo con la “Grande” pero con la carta más alta).
La tercera fase es la de “Pares”, en la que al estilo del poker se mira tener una pareja, un trío o una doble pareja (esto último es lo más valioso). Primero se compara quien tiene o no pareja, y luego se hace apuestas (si al menos 1 de cada equipo la tiene) para ver quien se llevaría esos puntos. Si solo 1 jugador o equipo tiene ganan automáticamente, y si ningún jugador tiene se salta la fase.

En este apartado no importa el valor de las cartas sino el de las parejas, teniendo ventaja según el orden de quien haya repartido las cartas. Además de los puntos apostados también se gana algunos puntos extras según el tipo de parejas que se tenga.

La cuarta y última fase se llama “Juego”, que consiste en tener 31 o más puntos. Las figuras (y los treses) cuentan como 10, así que para tener 31 justos es posible con un as, una sota, un tres y un rey (es posible tener 31 con otras combinaciones y valen igual).
El que tenga 31 o esté más cerca (por encima de 31) será el que gane las apuestas realizadas en esta fase (con excepción de 40 puntos, que prevalece sobre cualquier otra excepto 31). Si por algún casual ninguno llega a 31 puntos la fase se sigue jugando, comparando quien está más cerca de esa cantidad.

Cuando todas las fases concluyen se descubren las cartas y se comparan las apuestas realizadas en las 4 fases y se suman a la puntuación del equipo según quien tenga la carta más alta, baja, parejas, 31... El equipo que alcance 31 puntos será el ganador (o si alguien hizo un órdago y el rival lo ve).

Ahora ya solo nos queda seguir jugando, abandonar la partida o ver las estadísticas, en donde viene explicado las jugadas que hemos tenido (centrándose en la cantidad de reyes, ases, parejas...) el factor suerte basado en las cartas que hemos tenido, la mejor jugada que han hecho los jugadores, etc...
Por último existe la opción de “ver señas”, ya que ocasionalmente nuestro compañero nos hará señas relatando las cartas que tiene. De este modo guiñar un ojo indica que tiene 31 o sacar la lengua a un lateral que tiene 3 ases/doses (también llamados “pitos”). Esto nos ayudará a jugar en equipo; así por ejemplo nuestro compañero nos hace la mueca de tener “solomillo” (3 reyes y 1 as), pero aún así pedir mus, para que seamos nosotros los que “no queramos mus” y confundir a los rivales.

También es importante conocerlas ya que alguna vez a los rivales se les escapa alguna seña que veremos nosotros; cuando eso ocurre jugaremos con ventaja, ya que si sabemos que uno de ellos tiene “31”, ya sabemos que en la fase de “Juego” con nuestros 32 no podríamos ganar ninguna apuesta.

En esencia el juego no tiene más, pero puesto que es un juego realizado con pocas personas y con la gala de humor que hace (algunos comentarios cómo rivales burlándose de nosotros porque pasamos todas las apuestas) es un juego que merece la pena disfrutar y, por que no, ganar el torneo del Pedrisco: un sueño hecho realidad.

RESUMEN:

Juego: Órdago

Género: Cartas (Mus).

Pros: Personajes carismáticos que nunca pasan de moda. El juego es muy rápido de jugar. Un modo torneo para añadirle vidilla al juego. Poder crear nuestro propio perfil del personaje, escribiendo nuestras características (o inventárnoslas). Toques de humor con las descripciones de los distintos jugadores y algún que otro texto por pantalla (incluyendo ver como el rey de bastos mueve su ídem para nosotros).

Contras: Aunque viene indicado en el juego un contador de estadísticas para partidas realizadas, ganadas y perdidas de cada uno de los personajes, en realidad no funciona y no contará. Si ganamos un torneo la pantalla de celebración no se llegará a ver y se nos echará del juego.

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